
Hay una frase que escucho constantemente en mi consulta, casi siempre dicha con culpa: “No sé qué me pasa, todo me altera.” Mujeres exitosas, que resuleven todo el tiempo, que sostienen a su familia, su trabajo y muchas veces a toda una red de personas a su alrededor, llegan agotadas, con muchos dolores físicos y con la sensación de que algo en ellas “no funciona bien.”
Y aquí está la primera verdad que quiero compartir contigo hoy: no hay nada roto en ti. Lo que sucede tiene nombre, tiene explicación neurocientífica, y sobre todo, tiene solución. Se llama desregulación del sistema nervioso, y es, probablemente, el tema de salud emocional menos hablado y más determinante en la vida de las personas, pero principalemente de las mujeres.
La carga que no se ve
Como mujeres en general, pero sobretodo en las culturas latinas, muchas crecimos con mensajes muy claros, aunque nunca se dijeran en voz alta: aguanta, no te quejes, sé fuerte, la familia primero. Aprendimos a sostener antes que a sentir. A funcionar antes que a preguntarnos cómo estamos realmente. A atender a todo el mundo antes que a nosotras mismas.
El problema es que el cuerpo lleva la cuenta de todo eso. Cada “aguántate,” cada emoción pospuesta, cada límite no puesto, se queda guardado en el sistema nervioso. Y con el tiempo, ese sistema —diseñado originalmente para protegernos de amenazas reales, como un depredador— empieza a activarse ante situaciones cotidianas: un correo del jefe, una discusión familiar, una lista de pendientes que no termina.
Eso NO es debilidad. Es un sistema nervioso que aprendió a vivir en modo de supervivencia, y que está buscando formas de volver a sentirse seguro.
Por qué esto importa más de lo que crees
Durante años, la conversación sobre salud mental se centró casi exclusivamente en la mente: modificar pensamientos, creencias, “reprogramar” el cerebro. Y sí, eso importa. Pero la neurociencia nos ha enseñado algo fundamental en las últimas décadas: el cuerpo no espera a que la mente entienda para reaccionar.
Muchas veces he escuchado a mis consultantes decir “mi mente me dice una cosa, pero mi cuerpo me dice otra” y es por eso que puedes pensar que “todo está bien” y aun así sentir el pecho apretado, el estómago revuelto, o una necesidad urgente de salir corriendo de una situación. Tu mente puede entender muy bien la teoría mientras tu sistema nervioso sigue en alerta. Esa desconexión es exactamente lo que mantiene a tantas mujeres atrapadas en ciclos de ansiedad, irritabilidad, agotamiento o desconexión emocional, sin entender por qué, si “ya sé lo que tengo que hacer,” siguen sintiéndose igual.
Trabajar la salud emocional sin incluir el cuerpo es como intentar apagar un incendio hablando del fuego. Se necesita algo más directo, más somático, más real.
El método del semáforo: Una herramienta simple para un problema complejo
Una de las herramientas más efectivas que uso con mis consultantes es algo que llamo el método del semáforo, inspirado en la Teoría Polivagal del Dr. Stephen Porges, reconocido neurocientífico especializado en el sistema nervioso autónomo. Es una manera sencilla de identificar en qué estado está tu sistema nervioso en cualquier momento del día:
🟢 Verde (estado ventral vagal): Te sientes conectada, presente, capaz de pensar con claridad y relacionarte con calma. Aquí es donde tomamos las mejores decisiones y disfrutamos genuinamente de la vida.
🟡 Amarillo (estado simpático): Tu cuerpo empieza a activarse. El corazón se acelera, la mente corre, aparece la urgencia, la irritabilidad, la necesidad de controlarlo todo. Es el estado de “lucha o huida.”
🔴 Rojo (estado dorsal vagal): El cuerpo se apaga como mecanismo de protección. Aparece el cansancio extremo, la desconexión, la sensación de estar “en automático” o incluso la desmotivación profunda. Es el freno de emergencia del sistema nervioso.
Los tres estados son necesarios, ninguno es “malo”, lo poderoso de esta herramienta no es sólo identificar en qué estado estás, sino saber que existen técnicas y herramientas prácticas para poder navegar entre ellos sin colapsar: Respiración diafragmática, orientación sensorial, grounding, el abrazo mariposa. Herramientas simples, del cuerpo, que en minutos pueden empezar a cambiar tu estado interno, sin necesidad de “pensar mejor” o “tener más fuerza de voluntad.”
Esto no es un lujo, es una necesidad de salud pública en nuestra comunidad
Quiero ser clara sobre algo: hablar de regulación del sistema nervioso no es una moda de bienestar. Es una necesidad urgente. Cargamos generaciones de estrés no procesado, de traumas silenciados, de mujeres que fueron el pilar emocional de sus familias sin que nadie sostuviera el de ellas.
Cuando aprendemos a regular el sistema nervioso, no sólo transformamos nuestra propia vida: cambiamos la forma en que nos relacionamos con nuestros hijos, con nuestra pareja, con nuestro trabajo, con nosotras mismas. Rompemos ciclos. Y eso, multiplicado por comunidad, es lo que verdaderamente mueve la aguja en la salud emocional colectiva.
Tu cuerpo ya sabe el camino de regreso
Si hay algo que quiero que te lleves de este artículo es esto: regular tu sistema nervioso no significa eliminar el estrés de tu vida —eso es imposible—. Significa desarrollar la capacidad de volver a un estado de calma después de haber sido activada. Significa dejar de vivir en alerta constante y empezar a construir, poco a poco, una sensación real de seguridad interna. Y esto, se verá reflejado en tu salud emocional, física y mental.
No necesitas “arreglarte.” Necesitas herramientas, acompañamiento y permiso para priorizar tu bienestar sin culpa. Tu sistema nervioso ha estado protegiéndote todo este tiempo, a su manera. Ahora es momento de enseñarle que ya puede soltar la guardia. No se necesitan años de terapia, se necesita regresar a lo básico: conectar con nuestro cuerpo. Te dejo un mensaje importante que yo me lo repito todos los días: “menos es más”.
Es por eso que después de tantos años de práctica, me dí cuenta que ya no era suficiente la terapia tradicional (ni para mi ni para mis consultantes), y en esta búsqueda encontré la terapia somática donde trabajamos desde el cuerpo en una forma más integral. The Balanced Mind, es un espacio donde acompaño a mujeres a hacer exactamente esto: reconectar con su cuerpo, regular su sistema nervioso y recuperar el equilibrio emocional, desde un enfoque basado en neurociencia, creando un espacio de seguridad and respetando el ritmo de cada quien. Soy psicóloga clínica, psicoterapeuta cognitivo conductual y terapeuta somática, con más de 20 años de experiencia.
Tu bienestar no es egoísmo. Es el punto de partida de todo lo demás. Recuerda, lo que no hagas por ti, nadie lo va a hacer.
Susana Arriaga
@balancedmindusa