¿Cómo me convertí de empleada a emprendedora?

Desde que pisé suelo en el mundo corporativo, me prometí a mí misma que no moriría ahí. Dedicar mi vida a trabajar para otro no era mi deseo.

Desde que pisé suelo en el mundo corporativo, me prometí a mí misma que no moriría ahí. Dedicar mi vida a trabajar para otro no era mi deseo.

En el 2005 me gradué con un bachillerato en Ingeniería Eléctrica de la Universidad Politécnica de Puerto Rico. A mis 22 años, fue duro comenzar a trabajar en la industria de manufactura en un campo mayormente dominado por hombres.

Por el hecho de ser tan joven y también latina, sentí que necesitaba esforzarme más para probar que era capaz. Estoy segura de que, tú que me lees, puedes comprender a lo que me refiero.

Desde muy temprano en mi carrera, supe que tenía habilidad para trabajar con las personas, ganarme su confianza y lograr resultados trabajando en equipo. Mi liderazgo fue reconocido desde mi primer internado como estudiante de ingeniería.

Durante el tiempo que le dediqué a mi carrera, trabajé en varias posiciones: Calidad, proyectos de Mejoramiento Continuo (lo que se conoce como Lean Manufacturing) y Operaciones.

Aún así, sentía que el mundo corporativo no era mi lugar. Mientras tanto, aprendía cómo cambiar de rumbo y convertirme en mi propia jefa. Me dediqué a aprender y a aceptar retos que me ayudaran a crecer como profesional.

Mi visión era dedicarle a mi carrera 15 años, no más de eso. Para mí, era tiempo suficiente para adquirir experiencia, pagar mi préstamo estudiantil y cambiar mi rumbo.

Durante esos 15 años, intenté emprender varias veces sin éxito, desde franquicias hasta redes de mercadeo. Pero aún así, sentía que estaba generando dinero para otro y, además que no era suficiente para dejar mi carrera con un salario de seis cifras, yo deseaba tener mi propia marca personal.

Para hacerte el cuento largo corto, en el 2020 lancé mi propia compañía de servicios de Coaching Online en Nutrición y Fitness, justo 15 años después de entrar al mundo corporativo, pero sin tener en mente los 15 años que me había propuesto como límite en esa industria.

Cuando me di cuenta que había logrado retirarme de la ingeniería como deseaba en el 2005, con mi propia marca en el tiempo máximo que me propuse lograrlo, me llené de emoción y orgullo. Pude validar que cuando no pierdes de vista tu norte, el poder de atraer lo que deseas es real.

En este artículo quiero compartirte cómo logré hacer esa transición del mundo corporativo para ser una emprendedora latina y cómo logré tener el éxito que tuve con este emprendimiento. Que esto te sirva de inspiración, pues, es posible lograr lo que deseas si pones tu esfuerzo y eres perseverante.

De ingeniería al fitness

En mis 20s estuve en sobrepeso, al punto de llegar a pesar 200 libras en dos ocasiones. Mi frustración era grande porque había intentado de todo para perder esas libras de más pero a pesar de perder peso en cada intento, no lograba sostenerlo.

Finalmente, en el 2013 lo volví a intentar y esta vez creció en mí una pasión por hacer ejercicios que me llevó a estudiar entrenamiento personal en el 2014. Pero, rápidamente me di cuenta que trabajar en un gimnasio no era suficiente para dejar mi salario.

Continué por mi cuenta entrenando y aprendiendo hasta que en el 2019 encontré unos mentores de negocio que se dedicaban a enseñar cómo crear tu marca personal, justo en el campo de la nutrición y fitness online.

Ahí supe que era posible sustituir mi carrera de ingeniería con lo que me apasionaba y aún así seguir generando seis cifras. Me llené de esperanzas y terminé mis certificaciones en entrenamiento personal, coaching de nutrición, salud hormonal y mindset coaching.

No dudé en contratarlos para ayudarme a crear mi propia marca, pero sin renunciar a mi trabajo todavía, pues quería hacerlo cuando pudiera validar que estaba estable.

Ya lista para comenzar a emprender, llega la pandemia afectando al mundo entero, pero como mis planes eran trabajar online, continué con los planes confiada. La pandemia nos encerró a todos en casa, causando que mis servicios de coaching de nutrición y fitness tomara un gran auge. Lancé mi programa personalizado en mayo del 2020 y en un mes logré generar $3,000 a tiempo parcial ya que aún estaba trabajando a tiempo completo.

No te niego que fue duro, tenía una posición de liderazgo en mi trabajo a tiempo completo y mucha responsabilidad, vivía en California con mi hija y casi todo mi tiempo libre lo dedicaba a mi negocio.

Hasta ahora, 2020 fue el año más ocupado que he tenido jamás, pero valió la pena cada hora de sueño perdido. Me ayudó mucho que en la pandemia tuve que trabajar desde casa y así pude dedicarle muchas horas a crear una fundación sólida para lo que hoy es mi empresa a tiempo completo.

Hoy quiero compartirte 4 puntos claves que me ayudaron a tener éxito. Dediqué horas largas a trabajar en estos 4 puntos para que hoy, mi negocio corra con fluidez y rentabilidad.

  1. Clarificar a quién le sirvo: La mejor forma de que tu audiencia responda a tu contenido es llevar el mensaje directo a tu cliente ideal. Para eso es importante definir quién es esta persona, cuáles son sus deseos, sus retos y su conocimiento actual sobre cómo lograr lo que desea. En mi caso, esa persona era yo hace diez años atrás. Esta estrategia es excelente porque tú viviste en carne propia los problemas que enfrentan y tienes las herramientas para ayudarlas a lograr lo que desean. Sería más difícil hablar de algo que tú personalmente no has vivido. En mi caso, diez años atrás, yo era una madre profesional con historial de hacer dietas y programas para perder las mismas 20 libras en cada intento. Yo era excelente en seguir consejos para perder peso en poco tiempo, pero pésima en reconocer que lo que hacía no era duradero. Esto me mantenía dependiendo de ayuda externa para perder peso cada año. Para mí, vivir esa dificultad con la pérdida de peso, era familiar. Por eso, una vez aprendí a sostener mis resultados, me hizo sentir capaz de ayudar a otras mujeres que están en la misma posición donde yo me encontraba. Como dice mi primer coach de negocio Erin Dimond, “When you speak to everyone you end up speaking to no one”. Esta frase hizo la diferencia en la intención con la que llevo mi mensaje. Definitivamente puedo ayudar a cualquier persona pero, cada persona tiene necesidades y problemas particulares. Una madre profesional no tiene los mismos retos que una mujer soltera. De ahí nació mi comunidad de Mamacitas. Una palabra que resume lo que toda madre profesional quiere ser, que es lo que yo puedo ofrecer con mi experiencia y conocimiento. Pude crear esa identidad antes de tener mi primer cliente y por eso hoy día mis seguidoras, mi comunidad y las clientes se identifican con mi marca.
  2. Crear una oferta de valor: Una vez ya tenía claro a quién quería servir, pude crear una oferta que claramente le dejaba saber a mi cliente ideal cómo podía ayudarla. También me ayudó a comunicar lo que hago de forma directa a quienes me preguntan a qué me dedico. El contenido que comparto, tanto en redes sociales como con mis suscriptores, va alineado con mi oferta de valor, por lo que éste paso no se puede obviar. Esta es la forma en la que tus seguidores se convierten en clientes.
  3. Establecer sistemas efectivos para servir tu nicho exitosamente: La diferencia entre un empleado y un emprendedor es que el empleado intercambia tiempo por dinero, el emprendedor crea maneras de generar ingresos pasivos y que su negocio pueda funcionar sin su atención constante. Ciertamente, al inicio tu negocio va a requerir más horas de trabajo que las que facturas, pero una vez tienes tus procesos y sistemas implementados y validados, tendrás más flexibilidad. Tener un proceso definido ayuda a crear estabilidad y predictibilidad, aparte de que te provee el cimiento, tanto para el mejoramiento continuo, como para crecer tu equipo de trabajo.
  4. Validación y mejoramiento continuo: Esta es la parte más importante dentro de cualquier negocio, ya sea grande o pequeño, y que muchos dueños de negocio pasan por alto. Cada nivel de crecimiento en mi negocio requirió revisar y adaptar los procesos. En estos dos años que llevo operando, he trabajado con tres mentores y cada uno me ha ayudado a llegar al próximo nivel. No hubiese sido posible si no hubiese tenido procesos definidos e indicadores de desempeño que me ayudaran a identificar las áreas de oportunidad. Como dijo William Thomson Kelvin: “Lo que no se mide no se puede mejorar”.

Gracias a mis años de carrera trabajando con proyectos de mejoramiento continuo, pude aplicar la metodología que por años utilicé para mejorar procesos. El ciclo PDCA por sus siglas en inglés (Plan, Do, Check, Act) que fue creado por William Edwards Deming, es un método sistemático para la solución de problemas que promueve la mejora continua.

Estos 4 puntos que te comparto van alineados con este ciclo de mejora continua y no importa si estás comenzando tu negocio o ya estás establecida, estos 4 puntos son claves fundamentales para tener éxito a largo plazo.

Imagina esto como un ciclo que necesita revisarse periódicamente según vas creciendo y/o creando nuevas ofertas.

Si estás en tu proceso de transición y quieres empezar con el pie derecho a establecer o mejorar tus procesos, quiero conectar contigo. Enviame mensaje directo a mi cuenta de Instagram o a mi email y dejame saber qué te pareció este artículo.

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octubre 15, 2022

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