
Cuando me gradué con mi bachillerato en Publicidad de la Universidad de Puerto Rico en 2002, el mundo era muy diferente.
No existía LinkedIn.
No existía Indeed.
No había una forma sencilla de buscar empleos o conectar con reclutadores.
Te graduabas, imprimías tu resumé y cruzabas los dedos.
Como muchos recién graduados, yo quería trabajar en publicidad, pero no tenía idea de por dónde empezar. En ese momento trabajaba a tiempo completo en una tienda Ann Taylor LOFT en el mall. No era glamoroso, pero pagaba las cuentas. Y, honestamente, esas horas en el mall eran bien largas.
Tomé un salto de fe y me mudé a Miami, con la esperanza de que una ciudad más grande me abriera puertas a oportunidades en el campo creativo. Me transferí con mi trabajo en retail, me enfoqué en crecer como gerente y me entregué por completo al trabajo mientras trataba de descubrir cuál sería mi próximo paso.
El Momento que lo Cambió Todo
Un día, mientras reclutaba empleados para la tienda en una feria universitaria de empleo, noté una mesa justo al lado de la mía: Robert Half.
Uno de los gerentes se acercó, conversó conmigo y me dijo algo que cambiaría mi vida:
“Tú serías una excelente reclutadora.”
Me entregó su tarjeta.
Recuerdo haber escuchado la palabra “temp” y de inmediato imaginar secretarias con trajes azules. (Sí, ese estereotipo era muy real en ese entonces). Guardé la tarjeta en un cajón de mi escritorio… y ahí se quedó por semanas.
Pero después de otro largo turno de horas extensas en el mall, y todavía sin un trabajo en publicidad, pensé:
¿Qué tengo que perder?
Llamé e hice una pregunta muy sencilla:
“¿Qué hace realmente una agencia de empleo?”
Esa llamada cambió mi vida.
Lo que pensé que sería un trabajo temporal y de transición se convirtió en una carrera de más de 20 años.
Una carrera que aprendí a amar profundamente.
Una carrera construida sobre relaciones, oportunidades y ayudar a las personas a conseguir trabajos que ni siquiera sabían que eran posibles. A lo largo de mi carrera he tenido el privilegio de trabajar con muchas compañías en Miami, creando relaciones de confianza con líderes de Recursos Humanos que valoraban mi experiencia para atraer el talento adecuado, agilizar sus procesos de reclutamiento y permitirles enfocarse en su negocio.
Mirando hacia atrás, muchas veces pienso: ojalá hubiera sabido de las firmas de staffing cuando me gradué. Tal vez me habría ayudado a entrar al mundo de la publicidad más rápido, o al menos me habría dado acceso a oportunidades que no podía ver por mi cuenta.
Y por eso creo tan firmemente en educar hoy a otros sobre todas las opciones que existen.
¿Por qué es Importante Trabajar con un Recruiter?
Aquí hay algo que muchos candidatos no saben:
Los reclutadores revisan cientos de resúmenes cada semana. Ahora imagina a un gerente de una empresa publicando una vacante y recibiendo cientos—o incluso miles—de solicitudes.
Cuando una empresa trabaja con una firma de staffing, tu resumé no se pierde en el montón.
Se presenta, se explica, se posiciona y se defiende.
Un recruiter puede:
- Ayudarte a destacar tu resumé
- Conectarte con posiciones que no sabías que existían
- Prepararte para entrevistas
- Abrirte puertas a oportunidades que no se publican
A veces, solo se necesita una conversación para cambiar el rumbo de tu carrera, como ocurrió conmigo.
Contratos y Contrato a Permanencia: Un Camino Poco Conocido
Trabajar con una firma de staffing como Robert Half también puede ayudarte a encontrar oportunidades por contrato o contrato a permanencia. Muchas agencias tienen departamentos especializados en diferentes áreas, como contabilidad, administración, legal, tecnología y marketing.
Los trabajos por contrato son ideales cuando buscas:
- Entrar rápidamente al mercado laboral
- Exponerte a nuevas industrias o empresas
- Flexibilidad mientras defines tu próximo paso
- Desarrollar nuevas habilidades y ganar confianza
Muchas personas se sorprenden al descubrir cuántos trabajos por contrato terminan convirtiéndose en posiciones permanentes.
Mantente abierta. Mantente curiosa.
Y no subestimes el valor de decirle sí a algo nuevo.
Nunca sabes a dónde te puede llevar un solo “sí”.