EL MIEDO COMO ALIADO

Tenerle miedo al miedo es más común de lo que parece, nos aterra la idea de que el miedo nos tome por sorpresa y nos paralice, que esté al acecho y de repente nos consuma. Es algo que no vemos pero que sentimos, sabemos que es real y que así́ como sentimos calor, frío o hambre, también sentimos miedo, es una sensación humana.

Hoy quiero compartirles cómo he convertido el miedo en mi mejor aliado, cómo sentir terror ha sido la fuerza que necesito para tomar mis decisiones. Y con esto no quiero decir que debes esperar a sentirte paralizada para dar el paso que necesitas dar.

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Hablo de que todas somos diferentes y reaccionamos distinto a diferentes estímulos. En mi caso al miedo lo he tenido de amigo y enemigo, de contraparte y aliado, y de todas las formas que podido sentirlo, hoy puedo decir que tenerlo como aliado ha sido parte importante en mi crecimiento emocional y profesional.

Tal vez te preguntarás, ¿Cómo tener miedo puede ser positivo? Bueno, más que ser bueno o malo, es la forma en que se enfrenta. Si ves al miedo como una barrera para tus propósitos, si dejas que te paralice y que te ciegue, estás en lo correcto, no tendría nada de positivo. Sin embargo, en mi caso lo he visto como el motor que me impulsa para ir más allá́, para ver qué pasa si…, para salir de la duda y ver más allá́ de las sombras.

Recuerdo de niña que le tenía miedo a la oscuridad y cualquier ruido en la noche me daba pavor, sin embargo, algo en mi me decía que tenía que ir a ver qué pasaba y confrontar la realidad. Esa realidad podría ser un objeto moviéndose por el viento, el ruido de algún pájaro en el techo o simplemente los sonidos de la noche. Al poder darme cuenta por mí misma qué era lo que producía el ruido, podía volver a dormir tranquila y sentirme segura de mi misma.

Ese recuerdo lo he traído a mi adultez y ahora me doy cuenta cuanto sentido hacia salir de la duda en ese momento, así́ mi corazón me latiera a mil y mis piernas quisieran quebrarse. Ahora me hace sentido tener el valor de esa niña de 8 años y que muchas veces nos hace falta a los adultos. Ese valor de tomar al miedo de la mano y de decirle: gracias por hacerme más fuerte, más decidida y valiente.

No veas al miedo como tu enemigo, no dejes que te paralice, deja que actué en ti y te permita demostrarte a ti misma que eres capaz de -aun sintiéndolo- dar ese paso que te volverá́ una guerrera para enfrentar lo que haya detrás de esas sombras.

Esta es una invitación a sacar el valor que tienes dentro y permitirte explorar posibilidades, retos, realidades, sin quedarte con la duda de qué hubiera pasado si…

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